Ya se acaba, último día así que nos quedamos por la zona, paseando y disfrutando de la tranquilidad. Tomamos café, pasteles de nata y vamos a comer a un local de comida tradicional portuguesa, a un bar donde van los trabajadores. Un menú del día que aquí es un entrante a base de pan y aceitunas, un plato principal, postre y café. Todo genial, menos las aceitunas, que no me gustan. El plato era ternera guisada con patatas y arroz y estaba muy rica. El postre había varios. El punding y la tarta de galleta estaban para chuparse los dedos. Un acierto, ademas barato. Por si hay que volver, el bar se llama Cova Funda. Y no está en la zona turística de Cascáis.
La tarde ha sido de playa, no de baño pero sí de disfrutar la brisa y el sonido de las olas leyendo un buen libro, que en mi caso es uno de Philip Kerr que acontece en Berlín: Pálido Criminal. Helado de vainilla entre tanto y para acabar el día, merienda en Cascais. Último café con Natas.
Pero volveremos.
Y a ver si esta noche los coches y las motos ruidosas se las meten por ahí y nos dejan dormir.
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Cascais desde Estoril
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| Despedida y cierre |
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